La lateralidad y la dislexia tienen una relación muy cercana y en muchas ocasiones van de la mano, cruzando una línea muy estrecha entre una y otra.

 

Una lateralidad MAL establecida y mantenida EN EL TIEMPO SIN TRATAMIENTO adecuado puede desembocar en dificultades de aprendizaje terminando en el  saco de la DISLEXIA.

Este saco es muy amplio y caben muuuuuchos síntomas, sobretodo cuando llega la edad de los 9-10 años y comienzan las pruebas y las baterías de test de diagnóstico.

Se estima que alrededor de un 10 % de la población en España aproximadamente tiene problemas de dislexia, con una prevalencia ligeramente más alta entre los varones.

Vamos ahora con un poquito de historia… pero antes de la chapa, déjame ANUNCIARTE que al final de este email tienes la solución para saber todo y más sobre la lateralidad de tus alumnxs….

La palabra DISLEXIA proviene del griego, compuesta por el prefijo «dis», que significa «mal, con dificultad» y la palabra «lexis» que quiere decir «habla».

Se menciona por pirmera vez a partir del 21 de diciembre de 1895, donde se define como una alteración en la memoria visual y ceguera de las palabras. Por ello, inicialmente se describió como una «enfermedad visual«.

En 1917 Hinshelwood fue pionero publicando un estuido llamado «Congenital Word Blindness» donde afirmaba que el defecto provenía de la adquisición de la memoria visual de letras y palabras. También mencionaba que era hereditario y más común en varones.

Orton, en 1925, da otro giro a la evolución de la dislexia enfocando la investigación en los trastornos del lenguaje que relacionan un retraso en la capacidad lectora y otros factores como el uso de la mano y ojo izquierdo. Encuentra un elevado número de pacientes ambidiestros con dificultad lingüistica y errores en lectura y escritura, como inversiones de letras aisladas y específicas como la b,d…

Los investigadores Sally y Kenneth Shaywitz , referentes en el campo de la dislexia, han demostrado que durante la actividad lectora el funcionamiento cerebral es diferente entre los disléxicos y los no disléxicos. 

Cuando leemos,  se activan áreas del hemisferio cerebral izquierdo, sobretodo. En cambio, en los disléxicos se  presenta menos actividad de estas áreas. Para compensarlo activan áreas del hemisferio cerebral derecho que no se suelen usar en condiciones normales durante la lectura. Las dos estructuras afectadas son el giro angular y el giro fusiforme.

Según el DSM-V,  la dislexia se encuentra englobada dentro de los trastornos del neurodesarrollo llamada “trastorno específico del aprendizaje”. Dentro de esta categoría, se deben especificar todas las capacidades donde el niño/a tiene dificultades, ya sea la lectura, la expresión escrita, la aritmética o el razonamiento matemático.

Fijáos si es grande el SACO DE LA DISLEXIA….

Una definición muy amplia que me ha gustado especialmente es que la dislexia es un trastorno específico de aprendizaje DERIVADO de un RETRASO EN LA MADURACIÓN del desarrollo cerebral.

Por lo tanto, si un trastorno DERIVA de un retraso en la MADURACIÓN y queremos trabajar desde la BASE deberíamos proveer al cerebro de ese DESARROLLO MADURATIVO que necesita. Y esto no se consigue haciendo fichas y más fichas de aprendizaje y atención.

Desde mi humilde experiencia y como ya mencioné anteriormente, he visto niñxs que por no tratar a tiempo su lateralidad mal definida y su maduración en el desarrollo general terminan con la etiqueta de disléxicos colgada de la mochila.

Que conste que esta etiqueta muchas veces es necesaria para disminuir la carga emocional y de aprendizaje en el día a día escolar del pequeñx. Yo ya conozco algún caso en que la familia no consiguió trabajar la lateralidad de su peque en el momento adecuado y cuando llegan a 4º de Primaria, la familia nos explica con cierta tranquilidad que «es que mi hija es disléxica…»

Pero poner una etiqueta no soluciona el problema  ni lo deriva únicamente al profesional o al profesor..

Nos sirve para allanar el camino escolar gracias a ciertas ayudas dirigidas a las necesidades específica que pueden mejorar el aprendizaje del peque. Y ayudan a la familia a entender por qué le pasa lo que le pasa, liberando tensión familiar.

Yo personalmente aconsejaría a las familias que como paso previo a la realización de tooooda la batería de pruebas para la detección de la dislexia, le realizara una valoración completa de su lateralidad y desarrollo madurativo, para asegurar que no existen  deficiencias de base en estos campos que puedan alterar el resultado de las pruebas, como suele ocurrir en muchas ocasiones.

También es importante que el equipo docente esté formado en la importancia que tiene la lateralidad en el desarrollo madurativo como último escalón hacia el aprendizaje.

Es un campo muy desconocido y la respuesta general de lxs profesores cuando termina mi curso de Lateralidad es que desconocían este interesante concepto y su importancia.

Asi que ya sabemos, familias y  profesores, podemos prevenir desde la base, desde el conocimiento.

No dejemos que nuestros peques se cuelguen etiquetas que pueden ser evitables.

Ofrezcamos un espacio de aprendizaje pleno, con respeto y con la base y la formación que los adultos deberíamos ofrecer…

¡Enhorabuena si has llegado a leer hasta aqui…! Me apuesto la merienda a que eres un/a profe muy comprometidx con tus alumnxs! Pues tengo buenas noticias!

En OCTUBRE lanzo de nuevo mi CURSO de LATERALIDAD EN EL AULA, especialmente enfocado a profes como tú, que buscan formarse para dar su mejor versión.

Si quieres conocer más detalles sobre el curso ONLINE que empezará el 14 de octubre, aquí te dejo el enlace:

 

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Soy Elena! ¿Quieres preguntarme algo sobre tu peque? ¡Estaré encantada de poder ayudarte!