Hoy me gustaría hablaros del RTAC y su estrecha relación con la lateralidad, ya que es un reflejo primitivo que está muy presente entre mis peques de Ikusi Lateralidad.

Y os preguntareis… ¿RTAC? ¿Qué carajo es eso del RTAC? ¿Son las siglas de alguna nueva terapia? El RTAC proviene de “Reflejo Tónico Asimétrico del Cuello” …ahora ya sabemos que tiene que ver con la tonicidad del cuello y que no es simétrico (porque es asimétrico…)

Empecemos desde el principio…

El RTAC es un reflejo primitivo que aparece alrededor de la semana 18 de gestación dentro del útero. En el momento del parto tiene que estar presente y se inhibirá alrededor de los 6 meses de vida.

Dentro de la barrigota de mama, el RTAC sirve para facilitar el movimiento del feto, es decir, es el responsable de las pataditas del bebé, esas que tanta ilusión nos hace sentir a las futuras mamis.

También le ayuda al feto a ir desarrollando el tono muscular y le dota de estímulo vestibular, fortaleciendo así los mecanismos del equilibrio.

Cuando llega el esperado y maravilloso momento del parto, el RTAC junto con otros reflejos, aportan flexibilidad y movimiento a los hombros y caderas del bebé, ayudando de esta forma a que pueda descender por el canal del parto. Además, se cree que se crea una especie de feedback de tal forma que el RTAC después de ayudar en el parto sale reforzado en el bebé.

A este reflejo también se le denomina el “reflejo del espadachín”. Es muy fácil de identificar si está presente en un bebé, ya que la posición que adquieren cuando están echados en el suelo es típica de un “espadachín” 

Cuando el bebé gira la cabeza hacia el otro lado, de forma automática y gracias a que este reflejo está activo, el bebé cambiará a la siguiente posición.

 

 

 

 

 

Esto que parece un simple juego de movimientos fortuitos de brazos y piernas dota al bebé de las siguientes funciones:

En esta posición le asegura el paso libre de aire cuando el bebé está tumbado boca abajo. De hecho, se cree que junto con el reflejo de Moro (que os hablaré de él otro día) son cruciales para asegurar la supervivencia del bebé los primeros meses, ya que el reflejo de Moro le provoca un mecanismo de despertar instantáneo si sintiera una amenaza y el RTAC debería evitar que el niño gire la cabeza hacia el colchón cuando se le colca boca abajo (Goddard 1989, 90, 91)

Aproximadamente a los 6-8 meses, el bebé comienza a pasarse un objeto de una mano a otra, siendo una forma natural de empezar a integrar este reflejo y dar paso a lo que se conoce como coordinación oculomanual: la fijación visual de un objeto cercano hace que el bebé estire el brazo correcto hacia el objeto visualizado DeMyer (1980).

 

Hay una frase que me gusta mucho, dicha por el doctor K.S Holt, que dice así:

¡Y es que para un bebé el hecho de alcanzar su peluche querido con la mano es todo un gran logro!!

Así que ya sabemos para qué sirve el RTAC en los bebés. Pero ¿Qué pasa con los niños más mayores y qué tiene que ver con la palabra lateralidad? Decíamos que a eso de los 6-8 meses, el RTAC debería haber completado su trabajo y el cerebro debería enviar al cuerpo más patrones de movimiento de orden superior que le permita adquirir habilidades más complejas. Una de ellas será por ejemplo el famoso gateo.

Gatear de forma eficaz con un RTAC será muy difícil, ya que el patrón de movimiento cruzado no se realiza de forma fluida. Si no gatea, hará que no siga desarrollándose su coordinación oculomanual ni la integración de la información vestibular a otros sentidos. Probablemente cuando aprenda a caminar, sentirá que su equilibrio no es seguro, ya que el movimiento de la cabeza hacia los dos lados dará lugar al estiramiento de las extremidades de ese lado, insistiendo así en el movimiento homolateral (lo contrario al deseado movimiento contralateral).

Ese movimiento homolateral mantenido impide que el niño/a cruce la línea media de su cuerpo, como si de una barrera invisible se tratara. Esto provocará que la dominancia del ojo/mano/pie/audición no se establezca de forma eficaz (sino al azar…), produciéndose las alteraciones de lateralidad que ya conocemos.

¿Y por qué os cuento todo esto sobre este reflejo? Porque desgraciadamente está muy presente en los peques que acuden a Ikusi lateralidad.  Si no se integra bien, no dejará que la lateralidad del niño se instaure debidamente y además de muchos de estos síntomas, generalmente presentes en estos niños:

  • Lateralidad mal definida al azar o no definida, con todos los problemas y las etiquetas (dislexia) que puede llevar asociadas.
  • Pobre equilibrio: son niños más torpes y que les cuesta más aprender a andar en bici. Esto es porque el movimiento de la cabeza hacia un lado hace que el brazo gire el manillar hacia el lado contrario
  • Agarre inmaduro del lápiz. Mala escritura y cansancio o agotamiento al realizarla. Por lo tanto, tienden a evitarla
  • Todo lo que ya hemos hablado anteriormente: no cruzarán línea media, por lo tanto, mantendrán el movimiento homolateral y no trabajarán el movimiento cruzado. Al no estimular el patrón cruzado, no se estimula el trasvase de información entre ambos hemisferios tanto como fuera deseable.
  • Pobre seguimiento ocular. A veces hasta se puede observar un pequeño saltito de los ojos cuando tienen que cruzar esa línea media transparente que tenemos en la nariz.

Estos textos sacados del libro de Sally Goddard “Reflejos, aprendizaje y comportamiento” lo explican de maravilla:

“Gazzaniga (1973) sugiere que la unilateralidad del funcionamiento cerebral es importante para poder tener un punto de organización central en el cerebro, para poder procesar la entrada de información. El niño que tiene lateralidad ambigua no sabe, por ejemplo, que mano utilizar para coger un martillo, un lápiz o la pelota. Ya que la elección no es automática, cada movimiento se hará de forma consciente y esto pasa a ser una fuente innecesaria de confusión.”

Así que generalmente las primeras sesiones de juegos en Ikusi Lateralidad son para integrar este reflejo y que nos permita seguir avanzando hacia un menor esfuerzo y mayor placer en el aprendizaje de la vida (y del colegio). Otro día os enseño cómo trabajamos mediante el juego este reflejo.

 

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